viernes, 27 de marzo de 2009

¿Proceso de desfranquización?

Hace poco que he visto una película titulada "Taking sides" ("Requiem por un imperio"). Trataba sobre una cuestión bastante poco conocida en España: el proceso de desnazificación de la sociedad alemana que tuvo lugar tras la Segunda Guerra Mundial.

Este proceso pretendía depurar la sociedad germana de todo rastro del nazismo en las instituciones y la vida pública. La película funciona por inducción, presentando un caso particular que el espectador tiene que generalizar. El caso expuesto es el Furtwängler, el director de la Filarmónica de Berlín durante el apogeo del nazismo.

Tras la caida de Hitler, los estadounidenses interrogaron a este señor para revelar hasta que punto se había comprometido con los nazis y si su comportamiento exigía un castigo, un proceso de depuración.

En primer lugar, uno piensa en lo complicado que es demostrar esto.
En segundo, en las razones que tenía este individuo, los motivos.
En tercero, en si el juez, en nombre de los EEUU, estaba libre de pecado para tirar la primera piedra.
En cuarto, en si podemos considerar que el franquismo también produjo una sociedad que había que purgar.
En quinto, supuesto que la purga habría de habere hecho, la pregunta es cómo.
En sexto, si juzgamos al director de orquesta, ¿a quién no tenemos que juzgar? ¿A un electricista?¿A un albañil?¿A un contable? ¿Puede un bombero enfrentarse a Hitler y apagar el fascismo con la ayuda de una conspiración bombera?

La película destila unos tonos morales grisáceos, que intentan esquivar el torpe maniqueísmo. El propio interrogador cae en una contradicción cuando se comporta como un depurador incorruptible que piensa en su deber moral de arrasar todo lo relacionado con el nazismo. Él se toma a sí mismo en lo moral como un metrro de platino iridado. Sin embargo, ¿deberíamos poner en fila en estos días a un montón de estadounidenses y depurarlos después de que hayan crecido en un sistema que premia la codicia y la especulación por encima del derecho a una vida digna de sus congéneres? ¿Tenemos todos la culpa de la espiral de la especulación inmobiliaria, como un día me sugirió Pico? ¿Da igual si eres el director de orquesta que el segundo violinista? ¿Todos hemos contribuido a esto de la misma manera?

Los estadounidenses llegaron a la zona de ocupación que les tocaba en Alemania y descubrieron los millones de cuerpos exangües de los campos de concentración. Se puso de moda llevar a los alemanes a estos campos para que miraran a punta de pistola las montañas de cuerpos que las excavadoras barrían hacia fosas comunes. ¿Se imaginan a nuestros hijos llevando a rastras a los constructores de la costa, a los especuladores de la vivienda, a los banqueros con campos de golf a mirar, a punta de pistola, la herencia de nuestra querida España, esa España mía, esa España nuestra?

Ni siquiera los alemanes, algunos alemanes, estuvieron de acuerdo con el proceso de desnazificación producido. En los sesenta, un movimiento universitario cuestionó la propia institución y la acusó de estar plagada de antiguos nazis. También ponía en duda el llamado milagro alemán económico que siguió a la guerra. Algunos de estos jóvenes siguieron el dictado de sus conciencias y pasaron a la lucha armada. Esta historia es relatada en "RAF, Fracción del Ejército Rojo", una película de Uli Edel que explica quiénes eran realmente la banda Baader-Meinhof. También hay otra película de varios autores alemanes, "Alemania en Otoño" y una más de Fasbinder, titulada "El honor perdido de Katerina Blum". Todas ellas en relación con las acciones violentas de la RAF.

El proceso de desnazificación nos permite reflexionar sobre hechos similares en la Historia. Para la izquierda radical, ese proceso no existió y los nazis, muchos de ellos, continuaron dominando la vida pública. Nos preguntamos si era posible desnazificar las instituciones de la manera en que quería la RAF o las Brigadas Rojas en Italia. Miremos hacia Irak y la chapuza del Gobierno Bush. Muchos son los ejemplos con los que el Gobierno de EEUU intentó establecer paralelismos entre la guerra de Irak y la Segunda Guerra Mundial.

Pero está claro que son ardides bastante toscos. En Irak, también pusieron en marcha un proceso de "desbaazificación" (el Baaz era el partido único del régimen de Hussein) que no se parecía a su antecedente histórico. Como explica Naomi Klein, la doctrina neoliberal no pretendía deesbazificar para purgar ideológicamente a los iraquíes, sino que se trató de una estrategia para cambiar la economía del país y acabar con el Estado. Echaron a todo el funcionariado y a los obreros de las fábricas, que fueron abandonadas. No existió nada parecido a un Plan Marshall. Además, cuando comenzaron las revueltas de toda la ciudadanía alienada de sus medios de producción, los americanos pusieron al frente de la policía a antiguos oficiales del ejército de Sadam, precisamente los que más ideologizados estaban.

Un último detalle. Furtwängler le dio la mano a Hitler en un concierto. Se puede ver en la última imagen de la película que he citado, donde se recoge la película filmada de ese concierto y cómo Hiltler se adelanta hasta el escenario y alarga su brazo buscando la mano del director. Este se aproxima y sus manos se estrechan. Un acontecimiento improbable: el Führer felicitando a un artista en público. Después el plano medio se cierra (gracias al tratamiento digital posterior de la película moderna, no de la antigua) y podemos observar cómo Furtwängler se pasa un pañuelo de la mano izquierda a la derecha, ¿para limpiarse quizás el sudor del Führer? ¿Para lavarse simbólicamente? ¿Qué impotancia tiene esto?