jueves, 30 de abril de 2009

¿Te importa ajustarte estructuralmente, por favor?

Veo el informativo en tiempos de crisis, que es como decir casi en tiempos de guerra.

El líder de la oposición está en una especie de cumbre sobre economía global. Prepara su soundbite para la TVE 1. En él sigue un guión mil veces oído por los neoliberales. Parece que ha leído el libro de Naomi Klein. Rajoy propone las mismas medidas que Klein señalaba que los capitalistas del desastre aplicaron en distintas geografías: Latinoamérica, países del Este y, finalmente, los EEUU y Reino Unido. Estos políticos seguidores de Milton Friedman saludaban de buena gana las catástrofes que les permitían introducir en la agenda sus planes de liberalización. Rajoy repite el esquema en un momento en el que esto parece un desastre. Su discurso se camufla tras la expresión "ajustes estructurales", un paquete completo que, según John Williamson, se ha convertido en una expresión realmente rentable porque no significa nada pero implica un paquete completo de liberalización, desregulación, recortes de gastos sociales y flexibilidad laboral. Es decir, justo lo que ha llevado al desastre a este país.

¿En qué consistió el despegue económico del Gobierno Aznar? Pues simplemente la especulación efímera en torno a la venta de todo el patrimonio público y en torno a la liberalización del suelo. Añádanse recortes sociales para alcanzar el ajuste estructural que Europa exigía para la entrada en el euro y tienen ustedes el cóctel que nos está explotando ahora.

Pero para que el cóctel funcionase fue necesario que el Gobierno de Zapatero Zelig siguiera la misma política económica que su antecesor. Es cierto que aumentó el gasto social pero muy por debajo aún de Europa. Para colmo, se dedicó a repartir cheques-bebé y voto-sobornos de 400 euros.

Ahora, en mitad del desastre, vuelve Rajoy ofreciendo más de lo mismo y con un PSOE cuyo crédito se agota por su falta de iniciativa y de perspectiva a largo plazo. Menos mal que Zapatero en un Congreso del partido conminó a todos los afiliados y a todos los ciudadanos a que consumiésemos para salvar a nuestra patria.

Eso es precisamente lo que pedía hoy el informativo, que saliéramos durante este puente de mayo a comprar, porque había para todos los bolsillos y había que aprovechar. Es increíble cómo se le echa una mano a la demanda interna a través de la televisión pública y enmascarándolo como una noticia seria.

miércoles, 29 de abril de 2009

Balzac, el Papa y la superstición

Balzac tiene razón. Nunca sufrimos o nos alegramos tanto como cuando nos lo decimos a nosotros o a los demás.

Balzac no tiene razón. El sufrimiento y la alegría existen aunque puede que nosotros los exageremos.

A Balzac le gustaban las frases ingeniosas.

Un proverbio polaco dice: "Dios me ha prometido un abrigo y ya estoy sudando". Relacionado con el esto, es decir, con el poder de las expectativas, digamos que los animales no construyen su mundo a través de sus esperanzas, aunque sufren como nosotros, pero sólo lo hacen en el presente.

Eysenck estudió la superstición de las palomas. Si ellas son supersticiosas, cómo no lo seremos nosotros, como podría haber señalado Brian en la película de los Monty Python.

Somos tan supersticiosos que, como apunta Curran, inventamos instituciones para gestionar la superstición. La más importante de ellas fue el Papado, que ha subsistido durante más de dos milenios. El Papa tiene bula, el Papa es infalible, el Papa tiene frío, el Papa está cansado... sería mejor que esta superstición fuera gestionada democráticamente, pero qué podemos pedir a un ente que lleva dos mil años de existencia y ha acumulado el poder tacita a tacita, a veces, tanque a tanque, o incluso apoyándose en la acusación de que otros supersticiosos como los musulmanes o los judíos eran herejes. Es más, el Papá no puede ser supersticioso y si alguien lo ha visto, por ejemplo, saltando de baldosa en baldosa evitando aquellas que tienen vetas negras, es muy probable que no sea el Papa. Será otro que se le parece porque el Papa no es supersticioso.

El Papa tiene carisma, incluso aunque pida que la gente se suicide haciendo el amor sin condón. El reverendo Jim Jones les pidió a los seguidores de su secta que se envenenaran con cianuro y 909 le hicieron caso. Fue un crimen. Jones fue tachado de loco criminal. Es cierto que Jones no tenía tanto carisma como el Papa, y eso lo cambia todo. La prueba del algodón sería pedirle al Papa que hiciera el amor sin condón con alguien que tuviera el VIH. Pero esto es imposible porque el Papa tiene que ser célibe, y esto es precisamente lo que se les pide a los africanos, que se mantengan célibes.

Hablando de carisma o de poco carisma, mejor dicho. Carecen de él los diputados españoles, los políticos de nuestra esfera pública. Nada que ver con el Presidente Sarkozy, quien, a pesar de ser un xenófobo y un clasista poco demócrata, hay que reconocer que sabe argumentar y que nos hace enrojecer cuando lo comparamos con los especímenes españoles, con nuestros líderes ridículos que necesitan leer cualquier cosa cuando hablan en público; que no son capaces de responder a un periodista sin que les hayan dado un guión, que asisten a los debates temblando de miedo y con las preguntas pactadas. No queramos ser como los franceses. Nosotros a lo nuestro, que consiste en salvar los chiringuitos.

martes, 28 de abril de 2009

Prehistoria y Utopía de la higiene y la anestesia

Entraste en la consulta del dentista. Esperaste un minuto. Estabas sacando un libro para leerlo. El libro era, cómo no, "The rise of global infotaintment". Por aquella época escribías sobre eso. Sobre cómo el neoliberalismo económico había producido la cultura "popular" del infoentretenimiento televisivo. Pero no te dio tiempo a leer. Te llamaron para que pasaras a la consulta. Te sentaste en la silla del dentista. El sillón que te sostenía subió un poco, después el respaldo bajó. Abriste la boca mucho y pensaste en cómo el dentista y su auxiliar se asomaban dentro de ti y veían todo lo que tenías dentro. Te vieron viajando en un coche verde, camino de Salamanca, justo en el cruce que se desvía a Alba de Tormes; allí donde se conserva incorrupto el brazo de Santa Teresa, que en su tiempo velaba el sueño de Franco en su mesilla de noche.

Te vieron esa misma mañana entrando en la Consejería de Hacienda, para resolver un asunto de impuestos. Ibas con prisa, se notaba. Tenías tanta prisa que al entrar en el despacho de la funcionaria que te atendió (que era amiga de tu hermano) dijiste "hola, soy el hermano de" y entonces no salió de tu boca el nombre de tu hermano sino el tuyo. No sabes por qué pero dijiste que tú eras tu hermano. Cuando ella dijo "Ah, sí, eres el hermano de Alberto", tú reparaste en la incongruencia que acababas de pronunciar y rectificaste... pero ya era demasiado tarde, tu error había quedado varado en la playa de tu curiosidad y sabías que se convertiría en un náufrago en busca de una narración en la que refugiarse. Ese error se hizo más grande... mayor... inmenso, hasta el punto de que cuando el dentista miró dentro de tu boca, el error se te salía por las comisuras.

El dentista te puso anestesia. Pensaste entonces cómo pudo ser el mundo antes de la invención de la anestesia. Y esa palabra te llevó a otra que tenía su propio tañido cuando la golpeabas: la palabra "higiene". Anestesia e higiene. ¿Cómo fue el mundo en la prehistoria de la anestesia y la higiene? ¿Cómo sería el mundo en la utopía de la anestesia y la higiene?

Sonó el teléfono: Identificación oculta. Pensaste que debía ser una llamada intentando venderte el mundo. Descolgaste y colgaste. Volvieron a llamar. Sabías que los comerciales nunca llaman dos veces, así que era algo más personal. Descolgaste. Llamaban desde México... y hasta ahí puedes escribir. El resto se sabrá a mediados de mayo.

domingo, 26 de abril de 2009

Memoria histórica del poder del ladrillo

El otro día, el presidente de este Gobierno alcanzó a decir que no sólo iba a superar la crisis sino que, además, nos iba a convertir en un país en el que el "ladrillo" ya no sería nuestra fuente de crecimiento. ¿Por qué dice eso ZP? ¿Por qué lo dice ahora? ¿Cree ZP lo que dice? ¿Escucha una voz interior como la que escuchaba Bush cuando tuvo que invadir por mandato divino Irak?

IU pide en el congreso que se active la Ley de Memoria Histórica. Jorge Fernández, diputado del PP, sostiene opiniones con las que estaría de acuerdo el propio Franco. Según él, la Asociación por la Memoria Histórica "vive" de las exhumaciones. ¡Qué suerte tienen algunos, poder dedicarse a exhumar cuerpos de gente asesinada y sepultada en el más atroz anonimato! Al ser un liberal, Jorge Fernández debe pensar que los de IU quieren montarse por su cuenta un Parque Temático sobre la memoria histórica, para vivir a cuenta del Estado. Seguro que es lo que en secreto quieren. En la entrada te pondrían una pulsera con los colores de la bandera de la República española. Entre toboganes y piscinas con sangre violeta, la gente podría divertirse exhumando cuerpos de sindicalistas, reescribiendo la historia de España y en otra de las atracciones, los izquierdistas se dedicarían a pisar una Constitución española, porque eso es lo que les gusta hacer, a juzgar por la forma en que la respetan.

La izquierda está muy equivocada. Este país conserva una memoria histórica increíble. Muchos de los constructores que lo están hundiendo se acuerdan perfectamente de que en tiempos de Franco el negocio funcionaba, incluso, peor que ahora. Las prebendas y el clientelismo del regimen dieron paso a otro regimen "democrático" en el que la ciudadanía no puede dejar de recordar que banqueros y constructores siguen teniendo el poder real.

Cayo Lara es el nuevo coordinador de IU. Pide algo que jamás le concederá el gobierno de ZP (tampoco un hipotético gobierno de Rajoy... uff, qué miedo), pero en lo que parecen estar de acuerdo todos los ciudadanos. Pide que cambie la Ley Electoral. Con casi un millón de votos, IU tiene dos diputados de 450. Si el sistema fuera proporcional y los votos de IU siguieran valiendo, entonces los 450 diputados estarían representando a un electorado de ¡225 millones de personas! Que alguien corrija este dato si no es cierto.

jueves, 23 de abril de 2009

Los satélites nunca callan

Oh, míralos, ahí arriba, ¿no los ves?

No son Venus, no son Marte...

Son ellos, los satélites que nunca callan

Ya Basilio, rey de Polonia,

no mira a las estrellas para ver qué coño hace con su hijito;

ahora Basilio, mira a los satélites,

que nunca callan.

No refulgen sino que respiran.

Te insuflan datos en la cara

sobre economía.

Basilio tendrá que encerrar otra vez a Segismundo,

porque la economía lo dicta así.

Basilio se lamenta,

antes todo era de todos...

o, al menos, algo era de todos,

ahora, mírame, mis ideas no son mías

pero rondan mi cabeza como satélites

y no dejan de hacerme creer que son mías.

Incluso, estoy obsesionado con cobrar por ellas.

La culpa es de los satélites,

que nunca callan.

"Comando actualidad" dispara

Veo una nota en mi frigorífico: "Por favor, reparar en la tendencia de la televisión actual, los programas de pseudo-investigación tipo Callejeros y Comando Actualidad. Son espacios entre España directo y La noria".
Para que nos entendamos y reflejemos esto de una manera global. Existe la tradición del reportaje serio. Algunos subsisten, como "Informe Semanal". Al mismo tiempo, el entretenimiento hizo su aparición más chusca en los 90, con la racionalización de espacios en los que se exprimían las esencias de la casquería. Entre medias, ahora algunas televisiones han optado por apelar a sus audiencias señalando programas en los que se mezclan la formalidad y el diseño de un reportaje (cámara al hombro, escenarios reales, preguntas "improvisadas", pulso a la realidad) con elementos que magnifican el aspecto más emocional de las historias, a veces, incluso fabricándolas de manera descarada.
Ahora, con las penurias económicas, estos programas no necesitan acudir a las vidas privadas de los famosos. Resulta más sencillo encontrar a alguien que nos muestre al resto sus varios trucos para sobrevivir en mitad de la tormenta. Alguien que es como nosotros, con la diferencia de que ha empezado a vivir con menos espacio, menos tiempo, menos dinero. Es un filón de historias. Ayer, por ejemplo, veíamos a la una familia prototípica pasar su tarde del domingo en un desgüace de coches, con los niños. Y siempre con la misma comparación en mente, "antes nunca veníamos aquí, o lo hacía yo sólo, sin los niños", decía el padre. "Pero ahora... si da lo mismo estar en el parque que venir aquí".
Como siempre no son historias políticas sino historias personales desgajadas de una historia de fondo que nunca se cuenta. "Comando actualidad" ahorra balas disparando sólo a aquello que parece legitimarse como un documento de actualidad. ¿Para qué? Para fabricar una identidad de víctimas de una crisis que funciona como una catástrofe natural, que no tiene nexos con decisiones políticas o instituciones, que no tiene responsables.
Al mismo tiempo, en los espacios de noticias, como si fueran alarmas momentáneas, aparece un tipo diciendo que las pensiones peligran, otro hablando de que no es suficiente con que se congele el salario de los trabajadores de SEAT durante dos años, un tercero se une para pedir el despido libre, un coro de fondo clama porque el Estado compre todas las viviendas que sobran (sin que nadie sepa porque sobran), un director de un banco recuerda todo lo que su institución ha hecho por este país, etc.
En resumen, por arriba, llueven mensajes de los ángeles "caídos" que se lamentan del destino. Por abajo, se evaporan los efluvios de las anegadas víctimas anonadadas que ignoran por qué llueve granizo, por qué se inunda todo. En la plaza, algunos "curiosos" fabrican sus historias para enseñárnoslas al resto, a los que esperamos en el sofá.

lunes, 20 de abril de 2009

Pessoa en Disneylandia

Te has levantado sabiendo que hoy comienza una nueva era, un nuevo tiempo, una racha diferente; hoy como cualquier otro día en el que te levantas. Lo primero que imaginas es a Pessoa en Disneylandia, trabajando. Mezclas en tu mente la supuesta melancolía estéril del "Libro del desasosiego" con la impuesta felicidad de la estimulación eterna de un parque de atracciones. ¿Qué habría hecho Pessoa en Disneyland Ressort París, trabajando encerrado entre los muros de la diversión coercitiva del Imperio del infoentretenimiento y la diversión? Pessoa actuaría como una fuerza que empujara hacia la concentración y la individualidad mientras que Walt Disney le diría eso de "¿ya te marchas? Joder, Fernando. Estás deseando terminar de trabajar para irte a escribir tus cosas". Y el diálogo podría continuar así:

- A mí todo esto me aturde un poco...
- Oh, nuestro aturdido portugués de un país pequeño, de tristezas pequeñas y diarias... si fueras americano entenderías que la única forma de salvarte del abismo es divirtiéndote... desviándote del camino de la muerte... hasta que no haya remedio... no pienses tanto, Fernando...
- Ya. En el fondo esto me gusta, porque es aún más melancólico que Lisboa... y mira que Lisboa lo es...
- ¿Ah, sí? ¿Y qué tiene de melancólico este lugar para nuestro pequeño portugués?
- Es siempre lo mismo y es siempre obligado. Nadie viene aquí por deseo propio...
- Oh, Fernando, qué ingenuo eres... ¿y crees que a mí me importan por qué vengan? El caso es que vienen... y es mejor que leer uno de tus libros, digo yo... donde parece que siempre se va a caer todo o todo está en ruinas...

Y así, el Señor Pessoa volvería a su oficina de Disneylandia cada mañana, a contabilizar gastos e ingresos en un intento de racionalizar la melancolía de un parque de atracciones. Aún Pessoa recuerda el tenebroso momento en que una tarde decidió, en un arrebato no muy propio de su persona, quitarle el disfraz al perro Pluto. Cuando descubrió que debajo del mismo se ocultaba otro perro Pluto tuvo la certeza de que Lisboa engullía a Disneylandia.

Hoy empiezas a escribir de nuevo. Deseo que puedas reírte en el agotamiento.

miércoles, 15 de abril de 2009

¿Qué tal si sigues escribiendo, Sinde?

Queridos amigos y amigas, planeta y anexos,

estoy impresionado con el tiempo libre que tiene la gente para hacer cositas raras como esta que sigue en el video que os propongo. Bienvenidas sean.

Os dejo con un video que da la bienvenida a la nueva Ministra de Cultura del Gobierno Zapatero: Ángeles González-Sinde. Es el último ariete que utilizará este Gobierno para demostrarnos lo progresistas que son. Desde que trajeron las tropas de Irak, no han vuelto a hacer nada.

No podemos decir que el progreso sea continuar con la política del ladrillo y perder la oportunidad de invertir en Ciencia y Tecnología. Tampoco parece muy progresista que hayan echado a Bernat Soria y nos endosen a otra medradora del partido. Al final el Gobierno se ha convertido en una pandilla de amiguetes del PSOE.

Sinde, la de Cultura, quiere imponer un cerrojazo digital propio de una dictadura. Por eso creo que merece esta canción.


Parece que la canción es una parodia de una de Baute y Marta Sánchez, en la que ambos se responden. En este caso, la Ministra también tiene voz que, aunque ventrilocuada, recoge el espíritua de la ley con la que nos quieren obsequiar en 2010.

Con ella, se penalizaría la descarga a través de P2P. Aparte de eso, la Ministra ya ha fichado a Guardans (un tipo de CIU) para que empuje en Europa y consiga una directiva-torpedo, llamada así por lo rápido que pueden hundir lo que se les ponga por delante.

Se puede firmar una petición para echar a esta socia-lista de su nuevo trabajo y que vuelva a escribir guiones. No he visto si éstos son buenos o malos pero el de "Mentiras y gordas" parece, por lo que dicen, una "castaña y gorda".

martes, 14 de abril de 2009

El Premio

Paul Newman tiene una película en la que interpreta a un escritor que recibe el Premio Nobel de Literatura. El "efecto halo" predice que la percepción de la belleza se asocia a la bondad. En el caso del personaje que interpreta Paul Newman, el Nobel no duda en exponer su vida por una causa justa. Para ello se ve obligado a utilizar la violencia. Parafraseando el discurso machista español, "lo hace por nuestro bien", así que bienvenido sea. Si es premio Nobel, puede ejercer el monopolio de la violencia. Es más, el premiado debería tener derecho a escoger entre el dinero y la condecoración o la licencia para dar hostias en nombre del Bien.

En cuanto a los "malos", que son muy pero que muy comunistas, son también malos haciendo su trabajo, por lo que también se les puede aplicar el "efecto halo" . Son feos, malos e incompetentes. El halo lo engulle todo.

En aquella época en la que se rodó "El Premio" aún no existía el retoque digital y el director tuvo que recurrir a las "transparencias" que tanto usara Hitchcock. Toda la planificación fue un desastre, faltaban un montón de planos de Estocolmo que debieron ser sustituidos por las transparencias.

Al final de la película hay un gag bochornoso. El personaje de Newman descubre todo el complot, acaba con el malo, libera al verdadero Premio Nobel de Física y le da tiempo a recibir el Nobel de Literatura. El organizador de la ceremonia se lamenta de por qué debe siempre preocuparse tanto si al final nunca ocurre nada. ¡Nada! El espectador es cómplice de Paul Newman y sabe qué ha ocurrido pero entiende que no se puede ir a casa con mal sabor de boca. Al fin y al cabo, un par de hombres han muerto y la violencia no es políticamente correcta. Por eso, nos despedimos de la película oyendo a este viejo chocho decir que nunca pasa nada. Y nos acordamos entonces que todo el equipo de rodaje pudo haber vuelt a Estocolmo porque al director se le olvidaron unos planos.

martes, 7 de abril de 2009

Orquídeas y hostias

Queridos amigos y amigas,

la gente hace cosas extrañas para pasar su tiempo. Por ejemplo, buscar orquídeas en una sierra. Para los que están acostumbrados a hacerlo, buscar orquídeas es lo más natural del mundo. Otros buscan palabras, como el campeón de Scrable en castellano, cuyo sueño era poder "colocar" en una partida de Scrable la palabra "siguemepollo".
Durante esa travesía por la sierra, debemos hacer mención de dos personajes y medio que Mr Jimmy y yo, con gusto, incluiríamos en la colección de "personajes" de nuestro tiempo, junto a "metal teeth", el escocés de la isla de Skye, la borracha de la isla de Skye, y la isla de Skye en sí misma.
Estos dos personajes y medio son:

Un personaje y medio lo constituía una bióloga y su medio accesorio "robador de truenos" (steal someone´s thunder). Esta era pareja digna de formar parte del album. Soñé con que la bióloga se agachaba de cuclillas y se dirigía a nosotros para explicarnos... las causas de las muertes en una batalla napoleónica, y no la forma de los sépalos de la orquídea speculum speculum.
Soñé, sin querer, como si fuera Onetti en su "Juntacadáveres", que se colocaba las gafas de sol en la frente y hablaba sin parar en mitad de un campo sembrado de muertos por todas partes, donde ambos bandos reclamaban la victoria para sí.

Los franceses habían matado a 7.342 mientras que los ingleses sólo habían matado 114 menos. Como en la película de los Marx, vimos a Groucho haciendo pasar el ábaco con una bayoneta mientras recordábamos una frase de Berlin en "El erizo y la zorra", en boca de la bióloga, que hurgaba en una herida producida en el esternón por el disparo de un mosquetón francés. Decía la bióloga:


"Para Maistre el campo de batalla era la representación de la vida en todos sus aspectos y se burlaba de los generales que creían controlar de verdad los movimientos de sus tropas y dirigir el curso de la batalla. Sostenía que en pleno fragor de la batalla, nadie puede intentar siquiera decir lo que está sucediendo".

Sí, más o menos, aquella frase que aparece en Macbeth,

"Es un cuento
Relatado por un idiota,
lleno de Ruido y Furia,
Sin ningún significado".

Junto a la bióloga, una voz estridente que, más que robar el trueno, desquiciaba a los dioses. Era una chica menuda que decía cosas como:

"Claro, con una flor tan sexi, qué abejorro no va a querer hacer el amor" (refiriéndose a la orquídea speculum speculum).

Por encima de nosotros, mirando como lo haría un pastor, siempre aparecía la imagen de Manolo (el otro personaje para nuestra colección), con un cayado y unas gafas de sol que harían las delicias de la Brigada político social de Franco. Nos contó la historia de su abuelo. Un tipo que sufría las envidias de sus paisanos en el pueblo y que, debido a ello, fue injustamente denunciado justo después de la Guerra Civil. El abuelo de Manolo se echó al monte. Vivía de lo que le dejaban para comer algunas gentes del pueblo que reconocían por donde había estado (Manolo contaba que esto era normal porque la gente del campo aprende a leer señales de presencia humana). El abuelo partió a Badajoz donde buscó la protección de un Coronel de la Guardia Civil al que conocía. El Coronel se entrevistó con los falangistas que querían prenderle y le transmitió al abuelo que tenía que entregarse, que no le iba a pasar nada, que sólo sería un mes en la cárcel. Se entregó. Manolo nos contó que era sabido en el pueblo que el abuelo recibía cada día tres comidas sin falta:

- hostias para desayunar
- puñetazos para comer y
- palos antes de irse a la cama.

Manolo lo contaba con la misma gracia que seguro le hizo a su abuelo todo aquello. El asunto nos hizo reflexionar sobre un posible sketch en el que unos individuos llegan a un restaurante y piden:

Cliente #1- De primero nos va a traer, un par de desapariciones a la Pinochet, para estos dos... Y tú, ¿qué querías?
Cliente #2- ¿Tenéis ahogamiento a la Guantánamo?
Camarero- Sí, claro, lo quiere con perros merodeando o sin ellos
Cliente #2- Con perros, con perros, por favor...
Cliente #1- Yo también quiero una guarnición de deprivación sensorial al estilo Videla...
Camarero- Oh, sí, buena elección...
Cliente #1- ¿Tarda mucho en hacerse?
Camarero- Unos días... en unos días se cuece en su cabeza...
Cliente #2- ¿Y esto que tenéis aquí, privación de sueño a la Stalin?
Camarero- Está bien, pero hay que reservarlo con antelación... se tarda bastante en hacer...
Cliente #1- ¿Nos recomienda algo especial...?
Camarero- Sí, tenemos de postre unos desmembramientos de extremidades superiores... que están para chuparse los dedos...
Clientes#2: ¿No nos sentarán mal?
Camarero: Son fuertes pero merecen la pena...

viernes, 3 de abril de 2009

El trabajador como autor, según Sennett

Sennett escribe para que la gente ordinaria no pierda su dignidad y estima en favor del sistema que los engulle. Los neoliberales preconizan el individualismo pero la estructura que crean, la estructura de la democracia de mercado, contradice esa tan cacareada libertad. El sociólogo Sennett intenta devolver esa estima a través de incidir en los problemas de la producción fordista de cualquier bien actual. La gente termina perdiendo la conciencia de lo que construye porque no está construyendo nada en particular. Tiene un capítulo que leo ahora, titulado "conciencia material" que viene a expresar el sentimiento de autoría del obrero. Siempre se subraya el sentimiento de autoría del artista, como Homo Faber, como humano que construye y monitoriza sus resultados para mejorarlos. Sin embargo, Sennett se ocupa de postular al artesano como autor, como contribuyente anónimo al inmenso legado de la civilización. El artesano puede ser un programador de Linux, como en tiempo lo fue el alfarero. El autor tiene conciencia de lo que hace, por eso es autor o demiurgo. Hoy en día el trabajador/consumidor corre dos peligros: uno, como trabajador, lo enuncia Sennett y atraviesa casi toda su obra. Consiste en la fragmentación productiva del capitalismo que impide alcanzar "conciencia material" sobre lo creado. El otro peligro como consumidor es que contribuya involuntariamente a crear productos que no desea (a través de los índices de audiencia de las televisiones o las encuestas). También es víctima del expolio de la cultura colectiva de la que también es autor, y esto ocurre cuando las corporaciones se apropian obscenamente de esa cultura.

Comentario sobre "El artesano" (Richard Sennett)

Sennett se hace una pregunta para movilizar al lector: ¿qué resistencias encuentra el profesional de hoy para llevar a cabo su trabajo? Para responder Sennett plantea tres dilemas que relacionan la habilidad del oficio con la comunidad en la que puede crecer esa habilidad. Enuncio a continuación en forma de binomios los tres dilemas: cooperación/competencia, mano/mente, explícito/tácito.

En primer lugar, al ser el oficio algo que desarrollamos en una comunidad, esta comunidad necesita motivar a su personal. ¿Cómo hacerlo? Sennett habla de la experiencia comunista, la capitalista y una forma intermedia propia las fábricas japonesas. Valora por encima de todo el camino japonés.

En segundo lugar, el dilema mano/mente plantea el problema del desarrollo de la habilidad utilizando mediaciones tecnológicas. Pone el ejemplo del programa que utilizan los arquitectos, el CAD, para diseñar. Señala que esta aplicación impide el aprendizaje a través del dibujo a mano.

En tercer lugar, el dilema que surge en el aprendizaje entre el conocimiento tácito y el racional, entre la inteligencia ejecutiva (que diría José Antonio Marina) y nuestra inteligencia experiencial. Para explicarlo de otro modo, el individuo aprende a través de una dialéctica entre su experiencia y su análisis de la misma que dirige esa experiencia.

Para comprender mejor estas dificultades, Sennett desarrolla en los siguientes tres capítulos la historia de estos tres dilemas y cómo diferentes culturas le han puesto solución.

De cara a mi oficio, que es el de escribir, podríamos plantear tres preguntas. ¿Cómo es posible llegar a escribir bien si la escritura es tomada como un talento innato que se suele desarrollar en la soledad de un cuarto? El primer dilema de cooperación/competencia ha sido claramente definido por las instituciones capitalistas en favor de la competencia. El escritor triunfa y se motiva cuando escribe mejor que sus competidores. Esta es la idea social sobre el escritor. Esto, por supuesto, no es cierto pero hace sufrir a mucha gente, que, de paso, es idiota durante una época de su vida. Hasta que descubre lo que yo llamo la "falacia del autor" y que tiene que ver con la historia de la autoría y el individualismo.

El segundo dilema sobre la cuestión de mano/mente es curioso porque con la escritura quizás no se necesite escribir con la mano o sí. Esto ya no lo sé.

Es el tercer dilema el más interesante para un escritor y está relacionado con los otros dos pero especialmente con el tema de la cooperación. Aquí Sennett mezcla, en mi opinión, dos cuestiones. Por un lado, la forma de aprendizaje y por otra la evaluación de ese aprendizaje. De ahí que extraiga las siguientes conclusiones. Si uno cree que el aprendizaje es sólo un ensayo y error que va dejando un sedimento que los talentosos saben utilizar, entonces no tiene sentido dirigirse a uno mismo a través de un análisis. Los escritores no pueden mejorar sino sólo cultivar aquello que ya desarrollan a través de su inspiración y su instinto. Además, el escritor trabaja con un objeto que tiene dos características muy peculiares: el lenguaje es el conocimiento tácito por excelencia (por tanto es un misterio difícilmente evaluable). Además, el lenguaje es intangible. No se puede trabajar con las manos. Por eso, el escritor echa de menos coger las palabras y manejarlas como haría un artesano. Recuerdo la forma de escribir de Robert Dahl porque se parecía a un artesano con unas tenazas y un martillo, las palabras al rojo vivo, etc. Siempre he buscado conocimiento sobre esto.